La calculadora de rentabilidad del alquiler mide el rendimiento real de una inversión inmobiliaria en arrendamiento en España, considerando no solo los ingresos por alquiler sino también todos los gastos reales que asume el propietario.
Cómo usarla: introduce el precio de compra del inmueble, los gastos de adquisición (ITP o IVA, notaría, registro), la renta mensual de alquiler, los gastos anuales recurrentes y la revalorización anual esperada del inmueble.
Qué significan los resultados: la rentabilidad bruta es simplemente los ingresos anuales de alquiler divididos entre el precio de compra; es el dato que suelen publicar los portales inmobiliarios pero no refleja los costes reales. La rentabilidad neta descuenta IBI, comunidad, seguro, mantenimiento y períodos de vacío: este es el dato relevante. El cashflow mensual muestra lo que entra realmente en tu bolsillo cada mes. La rentabilidad total con revalorización suma la ganancia patrimonial esperada al rendimiento por alquiler. El impacto del IRPF aplica la reducción del 60 % disponible para alquiler de vivienda habitual.
En España, una rentabilidad bruta del alquiler superior al 5-6 % se considera atractiva; la neta suele quedar 1,5-2 puntos por debajo.